Del Riachuelo a Eslovenia: dos oros que se entrenaron en Perdriel
Ayelén Loinaz, vecina de Parque Patricios, ganó dos oros en el Mundial de Remo Máster en el lago Bled. Entrena en la bajada pública inaugurada el 29 de agosto al final de Perdriel, frente al Club Regatas de Avellaneda.
Hay una imagen que Barracas no veía hace décadas: un single deslizándose sobre el Riachuelo, a la altura de Perdriel, con la ribera de Avellaneda enfrente. Esa imagen ahora tiene resultado. Ayelén Loinaz, psicóloga, vecina de Estación Buenos Aires en Parque Patricios, ganó dos oros —bote cuatro con y sin timonel— en la Regata Mundial de Remo Máster 2026, en el lago Bled, Eslovenia. El torneo, hasta el 13 de septiembre, reunió a más de 4.700 atletas de 51 países y 981 carreras.
Hasta agosto, Loinaz manejaba hora y media hasta el Dique Luján o se quedaba en el remoergómetro. El 29 de agosto la Ciudad abrió una bajada pública y gratuita al final de Perdriel, frente a la vieja bajada del Club Regatas de Avellaneda. “Fue como una especie de sueño. Yo siempre iba con el auto bordeando el Riachuelo y miraba de costado”, contó. Para el single, dijo, hace falta agua calma y poco viento: el tramo le sirve. “Ahora puedo entrenar a cinco minutos de casa.”
Nació en Brandsen, vino a estudiar, se recibió y encontró el remo de grande, primero en el Club Teutonia de Tigre. Compitió en Máster, remó por Corinthians de Brasil, representó a la Argentina y ya había estado en el Mundial 2025 de Banyoles. El oro de Bled no es un milagro de dos semanas. Es un recorrido que, por primera vez, pudo sostenerse sin cruzar la provincia.
La bajada —impulsada por la Subsecretaría de Integración y Desarrollo del Sur y ejecutada por Higiene Urbana en Cuencas Hídricas— tiene un contenedor provisorio para kayaks, juegos, mesas y un área verde. No es un club: es un acceso. A fines del XIX y principios del XX, el Riachuelo crió remo. La contaminación y las fábricas empujaron a los clubes hacia el Delta. “Volver a traer el remo, que era una de las actividades más importantes de estos barrios del sur hace más de 100 años, es algo muy gratificante”, dijo Loinaz.
Para Barracas el dato no es solo la medalla. Es que Perdriel volvió a ser orilla deportiva. Queda por ver si el contenedor se convierte en guarda seria, si el agua se cuida y si el vecino puede bajar un kayak un domingo sin trámite. Mientras tanto, el Riachuelo —tan citado por su basura— tiene una noticia que se remó desde acá hasta Eslovenia.
La crónica deportiva, en Barracas, casi siempre se escribe en Luna 1211, con la camiseta del Guapo. Esta vez el protagonista es el río. Perdriel no es un postcard: es el fondo del barrio, el borde con Avellaneda, el lugar al que se iba a mirar el agua sucia. Que una remera de la Comuna 4 baje el single ahí y dos semanas después gane en Bled no limpia el Riachuelo. Sí demuestra que el acceso cambia el mapa de quien entrena.
Falta lo difícil: que la bajada no sea un acto de inauguración. Que el contenedor de kayaks tenga dueño y horario, que la orilla se mantenga, que un pibe de Barracas pueda acercarse sin auto ni trailer. Loinaz nació en Brandsen y vive en Parque Patricios; el agua que usa es de este lado. Si el remo vuelve de verdad al sur, el próximo oro no tendría que depender de un viaje a Tigre.