De la Villa 21-24 al Mundial de la Pizza: Jairo Carrizo, el campeón de Barracas
El pizzero de 27 años, criado en Barracas, se consagró en el 2° Campeonato Mundial de la Pizza y la Empanada en Hotelga. Hoy trabaja en Mima, Palermo, y representará al país en España e Italia. El barrio sigue siendo el origen que él nombra.
Jairo Ayrton Carrizo Peñaloza tiene 27 años y dos títulos que se anunciaron en La Rural: Campeón Mundial de la Pizza y Campeón Mundial de Pizza Argentina, en el 2° Campeonato Mundial de la Pizza y la Empanada que organizó APYCE dentro de Hotelga 2026. Unos 200 maestros de Uruguay, Chile, Perú, Brasil, Venezuela, Paraguay y la Argentina se midieron en Palermo. El que subió al podio creció en la Villa 21-24, en Barracas.
Esa filiación no es color local para la gacetilla. Carrizo la pone en el centro. De chico juntó cartón y latas en Moreno para no pedirle plata a su mamá; a los nueve cortaba pasto con bordeadora. Años después, en Barracas, la familia llegó a estar en situación de calle. Un hotel de la Ciudad y un trabajo de encargada para la madre en Flores cortaron esa etapa. En 2021, con la muerte de la abuela, volvieron a una casa lindera a la 21-24. Al año nació su hija. Laburó de mensajero hasta que le robaron la moto. Volvió a la pizza en un local de Pompeya y se anotó en la carrera de maestro pizzero de APYCE.
El oficio empezó en una pizzería de Caballito, de repartidor y barra. En 2019, en el incendio del hotel donde estaba la familia, sacó por el techo a dos bebés y a un hombre mayor. Hoy es socio de Miguel Sánchez en Mima, Aráoz y Córdoba. En el certamen compitió en 8 de 12 categorías. Presentó una fugazzeta con cebolla orgánica certificada y un blend propio de muzzarella, pimienta y orégano. En los ensayos, la pizza que sobraba se la daba a los autos que pasaban frente al local.
“Esto no es solo un trofeo, es la confirmación de que con trabajo y pasión se puede llegar a cualquier lado”, dijo. Lorena Fernández, presidenta de APYCE, habló de premiar el camino, no solo la masa. El camino lo lleva ahora al Campeonato de España de Pizzas Gourmet y al Mundial de Parma 2027.
En Barracas la noticia corre distinto que en Palermo. Acá no se discute el blend: se reconoce el apellido, la villa, la casa recuperada, el pibe que iba en moto. La pizza que premiaron se come en Aráoz; la historia que la sostiene sigue teniendo dirección en la 21-24. Si el Mundial sirve para algo en el barrio, es para no reducir a Carrizo a un “caso de superación” de revista. Es un vecino que aprendió el oficio en el sur y lo llevó a La Rural.
Quien viva cerca de la 21-24 sabe que las historias de “llegar” suelen publicarse cuando el protagonista ya se fue. Carrizo se fue a hornear a Palermo, es cierto. También es cierto que nombra a Barracas cada vez que le acercan un micrófono, y que la casa de la abuela, la villa y Pompeya son el tramo que explica la fugazzeta premiada. El Mundial de Parma queda lejos. El barrio, no: sigue a unas cuadras de Montes de Oca y del Riachuelo.
Si Mima se llena de curiosos, que se llenen también las pizzerías de esta zona, donde muchos aprendieron el oficio sin carrera ni asociación. El título es de Jairo. El dato para Barracas es que un pibe de la 21-24 puede hablar de gluten y fermentación en La Rural y que eso no borra de dónde salió. Al contrario: lo pone en el copete.