Los Perales cumple 77 años y recupera sus placas en la plaza Marenco
El miércoles 9 de septiembre, en la plaza Eleodoro Marenco, se restituyeron la placa de fundación del barrio y otra en homenaje al intendente Emilio Siri. El acto coincidió con el cumpleaños del conjunto de viviendas más grande de la primera presidencia de Perón en la Ciudad.
El Barrio Los Perales no necesita una placa para existir: se recorre. Manzanas bajas, pasillos, la pileta que todavía ordena el verano, el centro cívico pensado cuando “vivienda para el pueblo” no era un título de libro sino una obra en marcha. Aun así, el miércoles 9 de septiembre a las 17, en la plaza Eleodoro Marenco, el barrio se detuvo a reponer dos marcas que se habían perdido: la placa de fundación y otra en homenaje al doctor Emilio Siri, el intendente que firmó buena parte de ese paisaje.
El comunero Juan José Chaves ubicó el acto en el cumpleaños 77 del conjunto y anticipó la presencia de Rosa Aboy, arquitecta e historiadora de la UBA, autora de Vivienda para el Pueblo, el recuento de las obras de 1945-1955. No es un dato decorativo. Los Perales se considera el barrio más importante construido durante la primera presidencia de Perón en la Capital, tanto por superficie como por cantidad de casas. Nació con equipamiento: no solo techo, también pileta, espacios comunes y una idea de vida cotidiana que todavía se discute en las asambleas.
Siri fue designado intendente el 4 de junio de 1946. Bajo su gestión se crearon la Dirección Municipal de la Vivienda y la Dirección Municipal del Deporte, y se ejecutó el Plan de Obras 1947-1951. En ese mapa aparecen el Barrio 1 de Marzo, el 17 de Octubre —el “Barrio Graffa”—, los pabellones Ambrosetti y Acoyte y el Monobloque General Belgrano. Los Perales es el que quedó en Mataderos y el que, siete décadas después, sigue siendo dirección, cancha y apellido.
En noviembre de 1949 Siri pasó al Banco Hipotecario Nacional. El barrio, en cambio, no se mudó. Lo que sí se mudó, o se perdió, fueron las placas. Restituirlas en la Marenco es un gesto chico y, al mismo tiempo, un modo de decir que la historia no vive solo en el archivo de la Legislatura. Vive en la plaza donde los chicos juegan y los mayores se sientan a la tarde.
Para Mataderos, Los Perales no es “un conjunto de interés patrimonial”. Es el vecino. Es el club Cárdenas que creció cuando llegaron los primeros habitantes. Es la discusión de cada verano sobre la pileta. Es, también, la pregunta de si el Estado que alguna vez construyó a esa escala todavía se hace cargo del mantenimiento. Las placas no resuelven caños ni techos. Dejan, al menos, el nombre en su lugar.
La restitución también abre una discusión que Los Perales arrastra hace años: qué se conserva y qué se deja caer. La pileta, el centro cívico y las fachadas bajas son parte del mismo proyecto original. Si la placa vuelve y el mantenimiento no, el homenaje queda a medias. Aboy trabaja justo ese cruce entre política de vivienda y vida cotidiana; su libro sirve para leer el barrio sin nostalgia fácil. No todo fue idilio: hubo hacinamiento posterior, reformas improvisadas, tensiones de copropiedad. Hubo, también, una red de vecinos que sostuvo el lugar cuando el Estado se corrió.
Quien camine desde Alberdi o desde Cárdenas hasta la Marenco ve todavía la escala humana que el plan de 1947 buscaba. Ese es el valor que la placa intenta nombrar. El cumpleaños 77 no pide discurso largo: pide que el nombre del barrio, el de Siri y el de los que lo habitaron primero estén otra vez a la vista, y que la plaza no sea el único espacio en condiciones.
Fuente: https://aquimataderosonline.com.ar/se-colocan-placas-conmemorativas-de-su-historia-en-los-perales/